29 marzo 2015

De como Mario casi se chinga una muñeca


Corría del año de 1988 y en las casas de casi todos los niños de México y Estados Unidos el más deseado artículo de diversión era el Nintendo Entertainment System (NES). 

Era la época de oro para el más famoso fontanero que existe en el mundo puesto que la tercer entrega de su juego estaba estrenándose y a todos los pequeños entusiastas nos volvía locos la curiosidad de saber porque en los promocionales tenía orejas y cola de mapache en su vestimenta.

Yo no tenía NES, pero me iba a jugar a casa de mi amigo Darvey, quién además tenía familia viviendo cerca de la frontera norte del país, por lo cual, este tipo de tesoros llegaban antes de que estuvieran disponibles en las tiendas.

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Uno de los más emocionantes días de mi vida como gamer ya que durante TODA la tarde estuvimos jugando Mario Bros. 3 y en aquel entonces no conocíamos truco alguno para brincar mundos o hacer más vidas, por lo que llegamos con todo el esfuerzo y pericia que daban nuestros pulgares hasta el mundo 7, "el mundo de las pipas". 

En ese entonces, Juanjo de 7 años tenía que regresar a casa a las 20:00 hrs. y pasaban de las 20:30 hrs. cuando sonó el timbre de la casa de Darvey, cosa que sucedía con frecuencia por quedarme jugando sin darme cuenta de la hora. 

"¡Mi mamá!", grité y en menos de lo que lo platico me aproximé corriendo a la puerta del departamento que se encontraba en un primer piso.  Todo sucedió tan rápida, ruidosa y aparatosamente que me es difícil entender como fue; hasta que me vi arrodillado en el piso, con sangre por todos lados y con la mano derecha dormida entendí que algo estaba muy mal. 

A un lado de la puerta del departamento había un ventanal que iba de piso a techo y que justo a la altura de mi cabeza tenía roto un agujero, el cual recuerdo perfectamente tenía la forma de la cabeza de un águila vista de perfil.  Mi mano derecha se impactó justo en ese agujero por el lado de la palma e hizo una cortada que daño gravemente todos los tendones del dedo pulgar, los de flexión del dedo índice y una cortada profunda pero no tan grave en el dedo medio. 

De no ser por un extraordinario traumatólogo apellidado Rodriguez Squeeuz (o algo así) hoy estaría escribiendo esto sin pulgar.  Fueron casi 7 horas de cirugía en las cuales, logró reconstruir mi mano derecha. 

Una operación más y casi 8 meses sin poder usar la mano después, estaba tratando de recuperar mis capacidades físicas que hasta hace poco habían estado incompletas. 

Durante casi 27 años estuve omitiendo una cantidad importante de movimientos y funciones de mi dedo índice por una mala terapia física (cuya culpa es completamente mía) y después de los 8 años de capoeira y los casi 8,000 kms. que rodé en bici, quién me estaba cobrando la factura era mi muñeca derecha. 

Lo que me trae a escribir esta anécdota es lo sorprendido que estoy ya que tengo 1 semana haciendo la terapia que no hice hace veinti tantos años y además de estar recuperando movilidad, sensibilidad, flexibilidad, funcionalidad y fuerza en mi dedo, el dolor de muñeca está desapareciendo. 

Es increíble como la memoria y consciencia corporal funcionan, ya que todas esas malas costumbres y movimientos que hice mal por tantos años se van borrando en al momento en que el dedo se está recuperando. 

Aún tengo que lidiar con la posibilidad de que el síndrome del túnel carpiano que podemos sufrir todos los que nos dedicamos a la informática sea otra razón, pero por lo pronto que bonito es estar estrenando un dedo que tuve olvidado tanto tiempo.

Solo una pequeña historia para revivir mi blog, que me estuvo dando vueltas en la cabeza toda la semana y que explica porque digo "Super Mario Bros. 3" cada que alguien ve y me pregunta por la aparatosa cicatriz que tengo en la palma de la mano derecha.

Y para no perder la costumbre, les dejo un playlist bien picudo de música de videojuegos que hice en Spotify: 


19 septiembre 2014

El final que da pié a un nuevo inicio


El día que monté mi bicicleta, saliendo del estudio de capoeira que me ha acogido como mi hogar por 7 años allá en México, sentí miedo, sentí inseguridad y todas esas cosas que hacen tambalear al corazón cuando haces algo por primera vez.   Desde entonces, cada día se trata de vencer ese miedo a las peligrosas carreteras de todo este trecho, a las rodas de capoeira llenas de rápidos y diestros capoeristas, a compartir con personas diferentes y ser parte de un proyecto de una envergadura descomunal.  Ese miedo a errar y no poder dar solución a los problemas. Miedo a no ser suficiente. Pero sobre todo, miedo a mi mismo.

Cuando estás encasillado a ciertas cosas como la cotidianidad y la rutina es un tanto difícil encontrar la simpleza de la vida. El trabajo, la oficina, la incierta normalidad y ese estado de confort que resultan ser convenientes para muchos.  Que irónico, ¿no?  Pero cuando sales de esa zona en la que crees que todo está bien, te das cuenta que puede estar mejor.  Tu visión se amplía y es más sencillo encontrar esa simpleza en hacer de la vida algo enriquecedor.

Se va aprendiendo que el miedo, el enojo, la envidia, la intolerancia, así como el valor, la alegría y el gusto por compartir, entre otras muchas emociones, son hermosas y dignas de formar parte de mi por que me hacen sentir vivo; porque me hacen existir. Deseo no dejar de aprenderlo.

Hoy que estoy intentando hacer de la capoeira una forma de vida, no dejan de dar vuelta por mi cabeza esas repetidas pero sumamente sabias palabras de Mestre Pastinha en las que se refiere a ella como "todo lo que la boca come" y que cada cosa que entra a mi sistema debe de ser disfrutado, vivido y aprovechado lo más posible.  Es posible que algunas cosas puedan hacerme daño, pero ahí es donde el decir "lo que no te mata, te hace más fuerte" queda como anillo al dedo.  

Abrir la mente a este tipo de nuevas emociones y experiencias acompañado de personas que no conoces es una de las mejores formas de actuar para entender que otra cosa que puede unir a la gente es las cosas que no tenemos en común.  Que la diversidad enriquece, que las diferencias de opinión te dan una alternativa a esa visión hermética de la realidad que a veces tenemos y que te permiten aprender que es correcto no estar de acuerdo si practicas el respeto y la empatía.

Cada una de las personas que están en esta jornada tiene un sueño, y no es necesario conocer a fondo todos esos sueños para crear una realidad a partir de ellos en la que es posible lograr la armonía necesaria para cumplirlos a partir de la guía inspiradora de un Mestre. 

Un Mestre que logró involucrarnos en cumplir un objetivo en donde está puesto no solo toda su sabiduría, sino también su corazón.  No cabe duda que "el diablo sabe más por viejo, que por diablo" y cuando un "viejo" tiene el alma tan joven como Mestre Acordeón es más fácil conjugar su capacidad que tiene de ser un gran mentor con la complicidad que compartes con un camarada que quiere crear algo junto contigo.

Gracias a él, entre otras muchas cosas, estoy comenzando a entender que las cosas que no cambian, que no evolucionan, se disuelven y tienden a desaparecer.  

Que hay oportunidades que solo se presentan una vez en la vida y hay que hacer todo lo posible por tomarlas con conciencia e inteligencia.

Que la vida es tan corta como todo el camino que recorrimos desde nuestro punto de partida y hasta donde cada uno de nosotros quiera llegar, ya sea un lugar, un objetivo y hasta algo efímero pero significativo como un sueño.  Que los sueños pueden hacerse realidad y que en la gran mayoría de las ocasiones es más fácil lograrlo en compañía de alguien.  Que "detrás de un gran hombre, siempre hay una gran mujer" y que es todavía más grande cuando este hombre la pone a su lado o delante de él.

Que el hecho de que la única constante en tu vida sea la incertidumbre puede resultar muy adecuado para estar preparado en hacer planes y llegar a esas metas a las que creíste que nunca ibas a llegar. Que estar perdido o sin saber lo que va a pasar te ayuda a encontrarte a ti mismo y saber como actuar.

Que la capoeira no solo es una lucha o un deporte, una expresión cultural o una forma de arte. La capoeira también es un fenómeno social que crea comunidades y que "es la conjugación de todos y cada uno de los que la practican colectivamente".  Que esta colectividad puede viajar representada en un pequeño grupo de diecitantos ciclistas recorriendo una gran parte de América para conocer solo una pizca de algunos de esos conjuntos que conforman esta gran masa (colectiva) que la hace también una filosofía de vivir y por ende, la vida misma.

Pero sobre todas las cosas, que es la primera vez que termino algo significativo y real con mi vida solo para llegar a un final que da pié al principio de una nueva aventura, que sigue siendo mi vida.

Ya no tengo miedo.

"La alegría de la vida viene de los encuentros con nuevas experiencias, por lo tanto no hay alegría más grande que tener un horizonte que nunca deje de cambiar, para tener cada día un sol nuevo y distinto." 

"La felicidad solo es real cuando se comparte."

Chris McCandells
aka. Alexander Supertramp




26 agosto 2014

Pedaleando con Rock


Inserté el audífono derecho en el oído, me cercioré de que no estuviera mal puesto porque con tanto aire pierdes el efecto de la estereofonía apenas con un huequito y dirán que estoy loco, pero creo que tener los oídos bien tapados al acceso de aire te permite escuchar el venir de un carro por detrás.  

Pensé todo el día anterior en que quería poner mi lista de rockcito mientras rodaba y ahí voy luego luego a seleccionarla para dejarla en volumen bajo en lo que entraba a la carretera donde dependiendo del grosor del acotamiento es el volumen que va tener la música durante la rodada. 

Se nos hizo tarde para rodar (para variar) y el destino del día era más cerca porque decidimos cambiar ruta e ir a un festival de jazz que se estaba presentando en una playa bien fresa que estaba muy cerca de Natal, la cual habíamos escuchado mencionar justo ahí unos días antes: Praia do Amor en Pipa.

Montamos nuestras bicis y agarramos ruta por dentro del vecindario de las afueras de una pequeña ciudad, nos medio perdimos un poco y eventualmente logramos dar con la salida a una carretera angosta, de dos carriles y bastante bien pavimentada. El camino tenía pinta de que se iba a poner interesante. 

Solté el manubrio izquierdo, me puse el otro audífono, cambié de mano y con la derecha subí el volumen usando el control del manos libres. En ese momento pasaron al frente de mi atención los guitarrazos de una canción de Soundgarden que no se como se llama pero que es del Superunknown y puse en automático esa cara que pones, mordiendo el labio inferior con toda la parte interna de los dientes de arriba, frunciendo tanto el ceño como la nariz de que está bien chido lo que se está escuchando. "Ya valió verga", pensé.

Entonces empieza a suceder, conectas una cantidad indecible de ideas y movimientos a los sonidos que estas escuchando... 

Cuando una canción es rápida y con buenos riffs como Hail, Hail de Pearl Jam empiezas a respirar al ritmo de la rola, en inspiraciones largas y en aspiraciones aún mas largas lo que te permite tener muy buena potencia para esas subiditas constantes que nos ha dado lo que va de Brasil.  

Cuando una canción no es tan rápida e incluso cuando aparecen esas power ballads que se me colaron como Maybe de Candlebox la cosa es distinta porque tratas de que los pedaleos sean congruentes con esas armonías largas que usualmente tienen.

Combinado a eso está lo que he denominado como "la escala de memorabilidad de la rola" que es que tanto te gusta, te inspira o te recuerda a algo.  Usualmente cuando es muy memorable, me la sé y entonces el "me gusta como se escucha" evoluciona a "y además significa algo" lo cual en la mayoría de las ocasiones implica que me ponga a cantar como loco a medio camino.  Si no es tan memorable entonces me suelo quedar en el modo de que lo que se escucha es lo que va afectando la experiencia.

Una de las cosas más pinches bonitas que pueden suceder es cuando la canción o secuencia de canciones se adapta a la situación en la que vas rodando. Cuando bajas, quieres una canción bien pinche rápida. Cuando vas de subida quieres una canción que tenga un chingo de energía para inspirarte. Pero lo que no tiene madre es que coincida el cambio de velocidad de una canción a una modificación en la pendiente del camino o que el nombre o tema de la canción coincidan con algo que esté pasando en el entorno como la lluvia, el viento, el calor, los agujeros en el camino o hasta el color del coche que va pasando.

Ese día rodé uno de los caminos más chidos hasta ahora; cortito, como de 20 o 25 kilometros. El sol estaba justo en ese punto de las 4 de la tarde donde ya está perfilándose para despedirse; acá ha estado obscureciendo bien temprano.  Primero unas curvas  largas que se metían entre elevaciones muy leves del paisaje, después empezamos a tener el clásico camino que Brasil nos ha puesto de frente hasta ahora que consiste en una recta con subidas y bajadas largas.  Hasta que de repente, de la mitad para el final, se puso artero y cambiante como pocos.  Unas 2 o 3 subidas bien difíciles, una de ellas hasta me hizo parar porque creí que la llanta de atrás estaba ponchada, cosa que no era cierto.  Hasta que llegué a Colombia aprendí a rodar caminos cuesta arriba con música, solía abrumarme mucho el calor combinado con el esfuerzo.  

Pero como nos enseñó Oaxaca y Panamá, a esas subidas siempre les correspondió una bajada igual de empinada y deliciosamente larga donde lográbamos bastante velocidad como tenia tiempo que hacíamos, lo cual tenía como aderezo el viento en contra que no ha dejado de soplar de frente en todo el litoral del Nordeste.  Grandes pastizales, una que otra hacienda y nubes esponjosas de atardecer en todo el derredor.

Ese día me hizo muy feliz el haber tenido todo el tiempo que tuve en Colombia para hacer esta lista (y otras tantas) que quedo perfecto para este camino tan chingón que no sentí nada pesado a pesar de que lo fue.

Entré al pueblo y era como regresar a esas playitas bohemias bien fresas llenas de pousadas bonitas, bares escandalosos, clases de surf y cantidad de turistas por todos lados como muchas que hemos encontrado hasta ahora.

Mientras reconocía la zona el rock seguía sonando y era evidente que venía saliendo de un disfrute muy particular porque no desdibujaba la sonrisa que mantuve durante todo el trayecto.  

Llegué a un entronque donde, a unos metros, había una pequeña plaza con un escenario en el cual estaba un tipo con una guitarra pero no logré llegar hasta ella ya que un letrero que decía "Ponto do Açai" atrajo mi atención a un lado mio. Fue en ese momento en que me quité los audífonos y en el establecimiento donde estaba a punto de comprar mi premio por una rodada tan maravillosa también estaban escuchando a los Red Hot Chilli Peppers.

22 agosto 2014

Ahó


"Hoy renací... o algo así"

De acuerdo a una cantidad indecible de tradiciones y acercamientos espirituales de los que fuí participe en los últimos días tuve un movimiento fundamental muy enriquecedor.

Recordar que mi hogar es algo mucho más complejo que solo el lugar donde cohabito o en el que me desenvuelvo el día de hoy.  Pensar que el hogar es un concepto que implica más una sensación de pertenencia y compromiso para con algo y no solo con donde.

Por un lado, entender que el hogar se puede referir a un todo más complejo que puede ir desde la colonia, el estado, el país y en este caso a nuestra tierra o hasta el propio universo.

Y que también, hace falta (no demasiada) que venga otro mexicano, trayendo a cuestas mis origenes y tradiciones que se encuentran en el lugar que añoro y que llamé hogar por tantos años.

Que la salud no solo se encuentra en el cuerpo y que la conciencia no solo esta en la mente.

Que la felicidad es un trabajo constante que requiere que sea hecho con responsabilidad y con gusto.

Que la Tierra es sabia, que todo este conocimiento ha estado ahi dormido dentro de mi y solo hacen falta empujones que te llevan a un estado de conciencia que te permite abrir nuevas puertas, cerrar viejos ciclos y aprender de nuestro entorno.

Que nuestros ancestros tienen razón.

Que un pedacito de mi espiritualidad resucitó, así bonito.

Y que la culpable de que haya decidido venir a escribir fue la tarde en que en compañia de una amiga de fulgor de esmeralda en la que venía escuchando rockcito en el lenguaje de mi tierra adorada que me fue devuelta por una noche...


08 agosto 2014

La música y el camino


Cuando empecé este viaje me hice a la idea de que iba a ser el ciclista ejemplar y que iba a seguir todas las normas de seguridad existentes en "El Libro del Buen Rodar" pero llega un momento en que algunas cosas tienen que priorizarse y también tienes que aprender a ocupar de manera inteligente las 6 o 7 horas que solemos rodar casi todos los días.

Escuchar música mientras ruedo es una de las cosas más peligrosas que hago en este viaje, quizá más que meterme a una roda de capoeira llena de enormes capoeiristas brasileiros que tienen toda la voluntad de demostrar que su capoeira es la mera buena.  Y ya me estoy imaginando (al menos los pensamientos) de muchos ciclistas que van a venir a decirme que debería ser mas responsable a este respecto.

No puedo.

La música me gusta por muchas razones, principalmente porque produce en mi cabeza y mi cuerpo una serie de manifestaciones muy particulares que son más sensibles que intelectuales.  Hay personas que buscan significados e ideas, yo encuentro ritmos y sensaciones. Me gusta principalmente por como suena y después por lo que significa, razón por la cual siempre he tenido muchos problemas para recordar letras de canciones que me gustan mucho y por la cual soy un fracaso tocando la guitarra. Me gusta lo que hace con mi mente, pero me gusta más lo que hace con mi cuerpo.  Los que me conocen sabrían que es la principal razón por la que soy capoeirista.

Es hermoso como puede mejorar o cambiar la manera, ritmo y cadencia con la que pedaleas cuando estas escuchando música; como te puedes inspirar en base a lo que te recuerda una canción o un disco; como te ayuda a que el cansancio y el sol dejen de existir.  Como a veces puedes ir bailando y cantando al ritmo de lo que sea que empiece a sonar en mis audífonos.

En los últimos días en los que he recuperado (de muchas formas) una cantidad importante de música me salió la loquera de que me gustaría escribir de lo que pienso, siento y hago mientras la escucho en el camino.

De igual forma he ido captando y recopilando casi toda la música que me es posible y que vale la pena guardar por lo que siempre hay algo nuevo que escuchar y muchas cosas. ¿Porqué no escribir de eso?

Ya sé que se me ocurrió un poco tarde pero aun queda un algo de camino para probar si de este modo puedo escribir un poco más.

También sé que no todo mundo tiene Spotify (aunque deberían) que es donde pongo y organizo las listas que me acompañan en este viaje, estaría chido compartir listas o canciones para que se nos demos una idea de lo que cada quien está escuchando.

En una de esas hasta les comparto mi lista de canciones "con estrellita" que se supone que es lo que más me gusta y que es la lista por defecto que casi siempre suena en modo aleatorio.

en Spotify

17 mayo 2014

MPLC - Nicaragua

Atrasado de más con este blog, ya estoy en Colombia y apenas estoy publicando Nicaragua. ¡Alguien dígame algo ya!

En fin, trataré de retomar lo que mis notas y recuerdos pueden para darle la continuidad que es requerida.


Después de salir de El Salvador el camino nos llevo por la frontera sur de Honduras donde solo rodamos durante 2 días que estoy seguro no le hicieron la justicia a este país.  Desafortunadamente la cara que vimos de Honduras no fue la mejor y ya que se nos puso en frente un país que, desde que pasamos la frontera, estaba sucio, descuidado, contaminado, con carreteras en mal estado y una considerable situación de pobreza.  Mi intención es regresar a hacerme un juicio mas adecuado de este país.

Creo que un poco de lo anterior se basa en el fuerte contraste que nos permitió vivir Nicaragua no solo comparado con Honduras, también con El Salvador y Guatemala.

Para empezar las carreteras son, sin duda, las mejores carreteras por las que circulamos a lo largo de todo Centroamérica.  Perfectamente pavimentadas, pintadas, con un buen espacio de acotamiento y sumamente amables en lo que respecta a colinas, subidas y bajadas.  La gran mayoría de los paisajes parecían sacados de postales en donde los elementos variaban entre volcanes, planicies, granjas, lagos y colinas.





Cuando llegamos a León, una bella ciudad colonial, me dejó gratamente sorprendido el ambiente familiar en el que se desarrolla todo su movimiento. Puedes ver a familias enteras caminando por la plaza disfrutando del fin de semana, atendiendo espectáculos de música y danza folclórica con especial entusiasmo o simplemente sentados en el parque mientras ven jugar a sus niños.  León me dio la sensación de estar en un lugar similar a Querétaro o uno de esos bonitos pueblos mexicanos donde la gente es buena, educada y muy amable.  Después de viajar por países en que la reputación y los chismes no te permiten sentirte en calma, por primera vez me sentí en paz, tranquilo y muy seguro.

En Managua no pudimos estar todo el tiempo que hubiéramos querido, aunque es probable que además de una zona histórica muy bien cuidada con un bonito malecón no había demasiado que ver.  Una sola noche allí no le puede hacer justicia a lo anterior.  El tiempo que no pasamos en la capital se compenso justamente visitando León y Granada.







¿Que tienen las ciudades coloniales que encantan? ¿Será la arquitectura, el ambiente que genera todo el turismo que se desarrolla en ellas, el olor a viejo o simplemente el hecho de pensar en toda la historia que han visto?

Al final vimos la última playa nicaraguense en Tunas donde disfrutamos y pasamos un par de días de descanso y planeación para la entrada a Costa Rica. 




Ya se que debo música, pero no logro encontrar ni en Youtube ni en Grooveshark varias anotaciones que hice con respecto a mucha música folclórica y tipica de Nicaragua.  Voy a sentarme con calma buscar más a fondo. 

27 marzo 2014

MPLC - El Salvador


El Salvador fue el segundo país en esta travesía y de lo que más hubo durante mi recorrido a través de él fueron sonrisas y buenas caras.  Desde que pasamos la frontera, los niños corrían a las puertas de sus casas o escuelas esperando respuesta a gritos de emoción por ver a un grupo de personas en bicicleta llenos de mochilas por todos lados; la gente en general veía con buenos ojos y alegría nuestro paso por sus carreteras.


Mi primer playa, Monsón.  Una bonita playa virgen con arena suave y un rió desembocando en el Pacífico. Después, unos días en Tunco, la capital surf de El Salvador donde entrenamos en la playa y nos devolvieron la diversidad cultural de un destino turístico.


De camino desde Monsón hacía Tunco cruzamos camino con Kim, Miri y Muni; un profesor koreano que desde hace 3 años y medio va con sus hijos de 6 años de edad rodando en bicicleta acondicionada con una especie de carruaje donde los lleva y les va mostrando las maravillas y necesidades que el mundo tiene a su paso. Los pequeños hablan 4 idiomas de manera fluida (koreano, ingles, español y portugues); son niños llenos de vida y vivencias por igual. Que bello es que cuando piensas que estas haciendo algo significativo de tu vida, la vida misma llega a darte una bofetada con guante en blanco para decirte que tu apenas estás empezando y que tienes que llegar todavía más lejos.


Mi primer ciudad capital, San Salvador. Donde nos recibió Conejo y el Grupo Raiz con quienes estuvimos casi toda una semana, entrenando todos los días, compartiendo buenos momentos y comiendo muchas pupusas.  La capoeira en San Salvador tiene permanencia gracias a que todo este grupo la está rescatando sin apoyo de una figura internacional y gracias a que ellos se mueven y/o viven de arte y cultura les importa que está expresión no se desvanezca.

También tuve oportunidad de participar en una rodada nocturna con un muy organizado grupo de ciclistas urbanos que ya están dándole una promoción y presencia muy fuerte por allá al ciclismo, el cual está en una especie de momento de sobrevivencia gracias a que la reglamentación de tránsito tiene mas de 50 años que no se actualiza. Chequen como se vive y entiende el ciclismo en San Salvador visitando a Ciclistas Urbanos SV. (Y su Twitter)


Los caminos fueron más amables, en un estado muy conveniente. Las colinas no dieron demasiado que decir.

De salida, Playa las Tunas nos despidió permitiendo al grupo dormir en hamacas junto al mar y recibir la brisa del Pacifico antes de seguir hacia Honduras. Mientras eso pasaba los recuerdos de los hallazgos nuevos de esté ultimo país daban vueltas en mi cabeza y así como se emociona un venado de encontrar un nuevo pastizal de donde comer y hacerse más fuerte, me emocioné al sentarme a pensar que nuestro camino se dirigía mas hacía el sur.

En El Salvador no tuve oportunidad de sentir con más paciencia un folclor música típico por lo que tuve que sentarme a investigar un poco más al respecto y encontré cosas muy interesantes como lo siguiente: